¿Por qué no llego al Orgasmo a través de la Penetración?

El pasado 8 de agosto, debido al día internacional del orgasmo femenino, me he decidí a escribir y profundizar en una pregunta recurrente que me han hecho en multitud de ocasiones sobre el orgasmo de la mujer. Son muchxs lxs amigxs, mujeres, parejas… que me han hecho la misma pregunta durante todo este tiempo: “¿por qué me cuesta llegar (o le cuesta llegar a mi pareja) al orgasmo sólo con penetración?”. Y mi respuesta ha sido: “¡Bahh! ¡Eso es super común!¡Ni te preocupes!”. Así, sin pararme mucho en lo que verdaderamente les preocupaba, sin darles una razón ni un por qué.

Hace ya muchos años que decidí ser sexóloga, algo que me ha llevado a ver todo lo sexual con ojos castos, asépticos y curiosos por la ciencia de lo sexual. No miento cuando digo que para mí el sexo se ha convertido en un mundo fascinante desde el punto de vista de lo académico, sin más connotaciones que esas. Esto hace que, a veces, pueda soltar “improperios” (a mis gusta llamarlos: barbaridades) que asusten o hagan sentir incomodidad a los que me rodean (algo de lo que, en secreto, disfruto… ¡y bastante!). Es fruto de la objetividad y distancia con la que me relaciono con el sexo, para mí es algo más de la vida y ya está.

[INCISO: Para poder hacer una reflexión libre sobre el sexo, hay que dejar de otorgarle tanta transcendencia y echar a un lado los prejuicios, tabúes, restricciones, ideas preconcebidas que tenemos sobre él. Además, si lo que verdaderamente quieres es aprender sobre él… ¡ésta es la forma más adecuada de hacerlo! ¡Y NO TE QUEDA OTRA!]

Pero volviendo a lo que nos incumbe, al por qué a algunas mujeres les cuesta llegar al orgasmo únicamente con penetración. De hecho, a bastantes mujeres. Puede que este hecho sea tan fácil como que el clítoris y la vagina estén muy separados entre sí y no haya el suficiente contacto a la hora de la penetración. Quizá, os esté pareciendo una broma lo que estáis leyendo, pero no pretende serlo. Obviamente, no sólo influye la distancia entre el clítoris y la vagina. Existen otros muchos factores como el estado anímico, el grado de excitación, la capacidad amatoria, el grado de compenetración con la pareja, el cansancio, el estrés, las preocupaciones… o tu propia situación actual.

El clítoris es un órgano diseñado exclusivamente para generar placer. Aunque lo cierto es que no está situado en el mejor lugar para que pueda ser estimulado con la penetración y poder alcanzar el orgasmo a través de ella. Según los biólogos evolucionistas, el placer es fundamental para tener la motivación de querer tener sexo y reproducirse. Entonces, ¿por qué colocar el clítoris (órgano más sensible y placentero que existe) a esa distancia de la vagina? Esto se fundamenta en que el orgasmo femenino no es necesario evolutivamente para la reproducción en sí misma, a diferencia de la eyaculación masculina. Es decir, nosotras no necesitamos tener un orgasmo para poder quedarnos embarazadas, pero si lo tenemos se genera una sensación de saciedad. Al parecer, siguiendo la lógica de la selección natural, esta saciedad es contraproducente para la reproducción. Por lo tanto, el clítoris ha sido colocado a una distancia suficiente para poder ser estimulado durante el coito, pero no demasiado como para facilitar el orgasmo. Así que ¡tranquilas! Esta es nuestra naturaleza humana y si no se llegáis al orgasmo con la penetración, se pueden utilizar otros medios: manos, vibradores, balas, etc.

 

Marie Bonaparte impulsora de los primeros estudios científicos sobre el orgasmo en el coito

A Marie Bonaparte, sobrina de una nieta de Napoleón Bonaparte, le ocurría exactamente lo mismo. Llegaba al orgasmo sin ningún problema cuando se masturbaba ella, pero cuando tenía relaciones sexuales con su marido nunca lo conseguía. Ella pensaba que la distancia entre su clítoris y vagina era desproporcionada, algo anormal. Esto le llegó a obsesionar hasta el punto de buscar ayuda médica y realizar los estudios científicos más peculiares para su época.

Midió la distancia entre el clítoris y la vagina de 243 mujeres, preguntándoles la frecuencia de sus orgasmos durante sus relaciones sexuales. Distinguió tres grupos de mujeres: las mesoclitorianas, las teleclitorianas y las paraclitorianas. En las mesoclitorianas, el clítoris estaba situado a unos 2,5 cm de la uretra; en las teleclitorianas, las distancia entre el clítoris y la uretra era mayor de 2,5 cm; y en las paraclitorianas, el clítoris estaba muy cercano a la uretra (menor de 2,5 cm). En su estudio, concluyó que efectivamente había una relación entre la frecuencia de orgasmos durante el coito y la distancia del clítoris. Es decir, a menor distancia más frecuencia de orgasmos durante la penetración.

Años después, Carney Landis (1940) replicó el estudio de Marie Bonaparte, llegando a las mismas conclusiones. Por desgracia, la ciencia no se atreve a realizar muchos estudios entorno al sexo, por lo que no se pueden hacer conclusiones son sólo dos estudios antiguos y, posiblemente, poco rigurosos. No obstante, Kim Wallen y Elisabeth Lloyd (2011) se atrevieron a revisar estos estudios y terminaron concluyendo que la frecuencia del orgasmo en la penetración podría tener como factor la distancia encontrada entre el clítoris y la vagina. ¡Ajá! Parece que Marie Bonaparte y Carney Landis no iban tan desencaminados. Eso sí, sin olvidar que en el orgasmo entran en juego otros muchos factores.

 

Independientemente de estos curiosos estudios, lo que sí está claro es que el clítoris no sólo es el pequeño glande que vemos externamente. Es un órgano mucho mayor, que mide una media de 9 cm (véase la figura anatómica superior). En su parte interna, sus dos raíces rodean los lados de la vagina. Por lo tanto, lo que habría que cuestionarse no es si se puede o no llegar al orgasmo a través del coito, sino más bien si damos en la tecla correcta para hacerlo. Queramos o no, el clítoris siempre es estimulado durante el coito, ya sea directa o indirectamente desde las paredes de la vagina. La mejor opción es buscar qué posturas nos estimulan más, qué movimientos nos provocan más placer, qué ayudas externas necesitamos para lograrlo… y, ante todo, dejar de preocuparnos del cómo se logra llegar al orgasmo.

¡Debemos ocuparnos del orgasmo, no preocuparnos por él!

4 comentarios
  1. Nuria
    Nuria Dice:

    Gracias por la información.

    ¿Y qué posiciones podemos probar mi novio y yo de tal forma que facilite la estimulación del clítoris? Consigo llegar al orgasmo mientras me penetra si me toco al mismo tiempo, pero nunca solo con la penetración (aunque he llegado a estar muy muy cerca); siempre me ha pasado con todas las parejas, con independencia de mi estado anímico (y demás variables), así que supongo que es una cuestión de la distancia que describís en el artículo.

    Responder
    • Felipa Gea
      Felipa Gea Dice:

      Hola Nuria!

      El que no llegues al orgasmo a través de la penetración es muy común entre nosotras, la gran mayoría necesitamos estimularnos el clítoris a la vez que nos penetran. Como bien has leído en el artículo, si la distancia entre el clítoris y la vagina es menor, entonces la facilidad de llegar al orgasmo con la penetración es mayor. No obstante, no garantiza que se vaya a llegar, porque influyen otros muchos factores. Aún así, las posturas que hacen más proclive un orgasmo a través de la penetración son aquellas que fomentan el roce del clítoris a la vez que se penetra. Es decir, el misionero es una postura que provoca la fricción de la pelvis masculina con el clítoris, a la vez que te penetra. Otra postura que fomenta la fricción del clítoris es tu arriba (mujer) deslizándote sobre la pelvis de él (no subiendo y bajando, sino deslizándote), mientras te está introduciendo el pene. Puedes ir haciendo versiones de estas posturas y viendo en qué inclinación y posición te provoca más fricción y, por lo tanto, te facilita la llegada al orgasmo. Además, existen posturas en las que él puede tocarte el clítoris mientras te penetra, como la llamada «cucharita» (por ejemplo) y es bastante excitante para ambos, y tú te olvidas y te dejas hacer.

      He de remarcar que no es bueno obsesionarse con llegar al orgasmo a través de la penetración. Lo fundamental es disfrutar del sexo y de lo que pasa en él, de experimentar y averiguar qué es lo que más nos gusta y el cómo. De conocernos y conocer a nuestra pareja para que la compenetración en la cama sea lo más satisfactoria posible. Con esto quiero decir que el llegar al orgasmo con la penetración no debe ser una meta. La meta debe ser disfrutar. Eso sí, experimentando.

      Así que te invito a que experimentes y disfrutes en la búsqueda de cómo te puede resultar más fácil llegar al orgasmo con la penetración, pero a que esto no se convierta en una obsesión, un fin o una meta.

      Gracias por escribirme e interesarte en mi trabajo. No dudes en escribirme si lo necesitas.

      Saludos,
      Felipa Gea.

      Responder
    • Felipa Gea
      Felipa Gea Dice:

      ¡Buenas tardes! Es totalmente normal que tu pareja se toque al ser penetrada. De hecho, casi todas las mujeres tenemos que tocarnos para poder llegar al orgasmo con la penetración, además de ser una estimulación extra y una práctica más que ayuda a disfrutar la sexualidad.

      Espero haber resuelto tu duda. Cualquier otra duda, no dudes en escribir.

      Saludos,
      Felipa Gea.

      Responder

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