El Amor: Principios de reflexión Afectiva

El amor es un tema del que muchos autores se han atrevido a hablar, desde Stenberg (1986) con su Teoría Triárquica del Amor, hablando de “intimidad, pasión y compromiso”, hasta Fisher (2004, 2006) con su propia, también triárquica, Teoría del Amor (“impulso sexual, amor romántico y apego”), representando las áreas cerebrales del mismo. Ambos, sólo simbolizan un ejemplo sobre el tema que hoy nos conlleva.

El amor es algo que nos preocupa a todos como sociedad y como individuos, pues nacemos, crecemos y nos desarrollamos a través de él.

Me hace mucha gracia esta moda que expone el apego como algo malo y dañino, que hay que “deshacerse” del él para poder ser felices y libres. Sobre todo, cuando es éste el que nos ha hecho estar donde estamos hoy en día, el que nos ha hecho ser lo que somos hoy. El apego es parte del amor y no es malo, lo malo es la interpretación que hacemos de él y lo que nos lleva a crear esta sociedad y cultura “de posesión”.

Así mismo, el amor no es nada sin el apego, al igual que el apego no es nada sin el amor. Ambos se necesitan para poder existir.

Por esto mismo, hoy quiero hablar sobre el amor, un terreno que siempre me ha causado fascinación… sobre todo, por sus ahora muy estudiadas hormonas. Como ya he mencionado antes, son muchos los autores que se han interesado por este terreo y muchos los que, a través de las neurociencias, se están encargando de desvelar los misterios biológicos del amor, con el estudio de las hormonas sexuales (o afectivas). Y aún hoy, ni tan siquiera, si le preguntas a alguien, te sabrá definir exactamente qué es el amor (aun siendo, a veces, tan ansiado).

¿El amor es un sentimiento o una emoción? Es una pregunta difícil de responder, ¿verdad? Quizá, muchos de vosotros responderéis que es una emoción, otros que es un sentimiento; mientras tanto, otros estáis pensando que un sentimiento y una emoción es lo mismo. Lo cierto es que el amor es un sentimiento que desencadena emociones.

Yo a lo largo de mi vida me he preguntado si este sentimiento siempre es positivo, si siempre nos hace felices. Es posible que si os preguntaran ¿el amor siempre es positivo?, ¿el amor siempre nos hace felices?”, vuestras respuestas sean un rotundo sí (así, a pelo). Estas preguntas han pasado tantas veces pro mi cabeza, que no las podría contabilizar. Creedme. Y es que mi mente, acostumbrada a vivir en un mundo de convencionalismos, de príncipes y de princesas, donde el amor todo lo cura y todo lo puede…, no entendía por qué yo he sufría y era infeliz a causa del amor. Entonces, ¿el amor puede ser negativo y hacernos infelices hasta el punto de doler, incluso destrozarnos?

Bien, primero quiero alentaros con que aún no conozco a nadie que se haya muerto por amor. Pero, sí. El amor, a veces, duele, e incluso nos puede destrozar. Ah, y cuando pasa esto, siempre deja cicatrices. Es así, no os voy a mentir porque no estoy aquí para eso y, os recuerdo, siempre estáis a tiempo de taparos los ojos, dejar de leer y seguir como si nada.

El amor nos puede doler, nos puede destrozar y dejar cicatrices. En especial, si nuestra visión, en torno a él, se envuelve en esa positividad que nos hablan los medios (revistas, películas, novelas…) y que aprendemos en nuestro entorno. Una visión que ya está incrustada en la sociedad y cultura que nos representa y que, a su vez, éstas han fomentado a que los medios irradien este mensaje. De este modo, esto nos hace creer que el amor es una “panacea mágica” englobada en un mensaje, sólo y únicamente, romántico. Algo que nos hace seres con un corazón más frágil y dependientes del amor de otros, no del nuestro propio. Es decir, nos convertimos en sujetos con la necesidad de encontrar a alguien a quien amar para creernos dignos de amor.

Ahora, piensa, ¿para amarse necesitamos a otra persona o sólo necesitamos a una? Exacto, sólo necesitas una persona… y esa persona eres tú misma. Y te voy a dar una buena noticia, ¡ya te tienes! Estás respirando, ¿verdad? Puedes sentirte, ¿verdad? Tu corazón palpita, ¿verdad? Definitivamente, ¡estás vivo/a! Pues el momento de amarte. No esperes príncipes o princesas de cuento, no esperes a creer que sólo eres digno/a de amor si tienes a alguien a quien amar o alguien que te ama. ¡No! Sé el primero en amarte. Adelante, ¡ámate! No necesitas a nadie más, eres un ser completo. No creas aquello de que somos una media naranja, o un medio limón. Tampoco somos Eva ni Adán, y mucho menos la mitad del Andrógino de Platón. Así que, ámate, ámate mucho, como si fuera la última vez. El amor empieza por uno mismo.

Pero, si lo que quieres es iniciar el camino del amor junto a otra persona. Recuerda, elige a una persona que esté dispuesta a amarte tanto como te amas tú a ti mismo, y disponte a amarla de la misma manera (amala tanto como ella misma se ama). Esto es algo que conlleva comprensión, respeto, compromiso, generosidad, empatía, comunicación… y ten siempre en cuenta que el amor no se improvisa, se hace.

Como habéis podido leer, el amor conlleva consigo muchos aspectos a tratar y, aquí, sólo se han dado unas cuantas pinceladas. Lo que queda claro es que, a lo largo de nuestras vidas, hay que ir aprendiendo, modelando y perfeccionando nuestras habilidades amatorias. Sin perder de vista que para amar hay que estar dispuesto a cruzarse con los avatares del amor.

2 comentarios
  1. 00
    00 Dice:

    Hola , no es que esté a favor de amarme a mí a mismo. De hecho he ido a varios psicólogos y me lanzan el mismo comentario de amarme a mí mismo y que no necesito tener pareja para ser feliz , de hecho me lo dicen «que yo no necesito un novio para ser feliz » . Puedo llegar a creérmelo, pero después me entero que los psicólogos tienen pareja. Entonces , como quedamos ? Si me dicen que no necesito una novia para ser feliz, por qué tienen pareja? Creo que tendrían que dar ejemplo primero ellos, no? Porque ellos estarán con su pareja mientras estoy aquí sin comerme un rosco, pienso yo.
    Saludos

    Responder
    • Felipa Gea
      Felipa Gea Dice:

      Hola, el que los psicólogos/as tengan pareja no contradice el hecho de que uno se tiene que amar a sí mismo antes de amar o ser amado por otra persona. Uno es feliz cuando es feliz consigo mismo, ya que si tu felicidad se basa en tu pareja, si ésta te deja… entonces, dejas de ser feliz. Es decir, en este caso, tu felicidad depende de otra persona y no de ti. Ese es el kit de la cuestión, que no dependa de otra persona, sino de ti mismo. Que, independientemente de que encuentres pareja o no, seas feliz.
      Espero haber resuelto tus dudas. Saludos.

      Responder

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